La sabiduría oriental (inspirado en la película Kung Fu Panda)

Hoy volví a ver la película Kung Fu Panda y me inspiro a escribir este artículo.

Y viendo la relación del maestro Oogway con Shifu, recordaba cada vez que tomé una Maestría, aparecía un gran maestro ascendido, el Maestro Lanto, director del rayo dorado de la sabiduría, recuerdo en planos superiores verlo como un hombre oriental de pequeño porte, pero gran sabiduría, que me incitaba a tomar el pergamino que me estaban otorgando los Maestros en la Maestría de Iniciaciones Akáshicas de Melquisedec.

Hace unos días atrás, canalizaba a Lanto, y me mostraba una vida en Imperio Chino, aproximadamente en el año 5000 antes de Cristo. Allí fui un varón, y fui su discípulo. En medio de esos paisajes de naturaleza excelsa, serenos y pacíficos y templos con decoración minimalista, al estilo zen, trascurría aquella vida. Y Lanto me recordaba algunas lecciones de todo lo que allí aprendí.

En primer lugar, definir sabiduría, que no es solo acumulación de conocimiento, sino que es amor por lo que se hace y se le trasmite al otro. No puede existir, sabiduría sin amor. El amor es lo que sustenta todo lo creado, un conocimiento transmitido sin amor es vacuo, sin sustento, es algo que en poco tiempo quien lo recibió lo pierde.

Solo puede hacer buen uso de la Sabiduría, aquel que tiene un corazón humilde, eso significa, que no hay arrogancia que lo habite, es un corazón dispuesto a dar, sin fijarse en que beneficio obtendrá de vuelta. Es un corazón que busca sabiduría para crecer, desarrollarse y en ese camino ayudar a otros que logren eso mismo. Un corazón avaro, necesitado de reconocimiento, fama, poder, dinero, etc. No es apto para recibir las grandes revelaciones que solo están reservadas a unos pocos, que son aquellos que con firmeza y tesón han trabajado sus propias sombras, iluminándolas.

La sabiduría de la luz, está abierta para todo el mundo, pero para recibirla, tenemos que vaciarnos de todo lo que nos impide poder ejercerla.

Como dice en la película: Oogway vio oscuridad en el corazón de Tai Long, por eso le negó el titulo de ser el próximo Guerrero Dragón.

Se puede tener conocimiento, pericia, pero si no se tiene un corazón iluminado, dispuesto al servicio y al buen hacer, aquello no sirve de nada. Ni para quien lo posee, ni para quien lo recibe.

“Has que cada persona que llegue a ti, conecte con el amor. Quien aprende algo desde el amor jamás lo olvidará, porque quedará impreso en su alma.” (Maestro Lanto)

Que tengas un magnífico día!

Alexa G. Guevara

Canalizadora de Registros Akáshicos Unificados. Facilitadora y formadora de terapias vibracionales y energéticas. Terapeuta floral Bach.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *